Escuché el caso de una pareja en trámites de separación, que acuden a la psicóloga buscando orientación para que el niño sufra lo menos posible cuando la separación se lleve a cabo. Es un caso raro porque la prevención todavía se ve como algo extraño, aunque me dice esta psicóloga que sería la forma de que los niños no lleguen a las consultas después de la separación, y se evitarían, en muchos casos, fracasos escolares, que, a veces derivan de esta situación. Este es el caso de I.A., de 8 años de edad. Sus padres han decidido separarse simplemente por desgaste. La rutina, el aburrimiento, han acabado empobreciendo su relación. La psicóloga recomienda trasmitir al niño la decisión cuando sea algo definitivo, sin vuelta atrás; se lo deben de comunicar al niño los dos a la vez, sin reproches y respondiendo a todas las preguntas que pudieran surgir. No debe pasar mucho tiempo desde que se le comunica al niño hasta que la separación se lleva a cabo. El respeto y la educación entre los adultos hará que el niño vaya asumiendo poco a poco la nueva situación. En la medida en que los adultos se adapten bien, lo irá haciendo también su hija. En una separación hay un tiempo de duelo, como en una muerte, o como en cualquier pérdida. En muy poco tiempo se viven emociones de forma muy intensa, que los adultos deben de saber gestionar para ser referentes estables de sus hijos.
En este caso, la psicóloga no interviene directamente con la niña. Solo la verá pasado un tiempo, con el fin de supervisar cómo lo va asumiendo, cómo se van adaptando todos a su nueva vida.
Qué pena que estas situaciones afecten a los niños, deberiamos pensarlo antes de tenerlos...
ResponderEliminarMe haces ver que se sufre aunque sea de mutuo acuerdo,aunque afortunadamente con muchas diferencias María.Cuándo planeamos tener hijos,no pensarmos en una posible separación,¡me alegro de no ser uno de esos matrimonios!
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