A.E., de 9 años, que le cuenta muy enfadado a la psicóloga y sin parar de removerse en el asiento (tiene un TDAH), que sus padres "se ponen verdes", hablan mal el uno del otro todo el tiempo, y él ha tomado la decisión de "hacerse el sordo". Sorprendida, escucho como la psicóloga le propone inventar un juego en el que a través de la relajación, "se mete en una bañera (imaginaria)" en la que deja todos los insultos que un progenitor dirige a otro, y se libera así de la ansiedad que le crean sus padres en esta situación. De ese modo, A.E.,y a través de varias sesiones aprende a ignorar, y a dejar a un lado aquello que le puede hacer daño. Además de las sesiones con el niño, la psicóloga interviene con los padres intentando hacerles entender lo importante que es que separen lo que piensan el uno del otro como pareja de sus funciones de padres. No deben hablar mal del otro ni permitir que lo haga nadie delante de su hijo.
Menos mal,que lo bueno que han hecho esos padres es llevar a la psicóloga a su hijo y sin son capaces de llevar las pautas a la práctica,el niño dejará de tener ansiedad,bastante tiene ya con ser un TDAH.
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